
Querer pensar filosóficamente “las cosas” de Los Rinos es, sospechamos, la prueba de fuego para un ámbito de conocimiento –el de la teoría estética–, en permanente fractura interna, el de nuestros pies en la muy labrada tierra del concepto y el de las cabezas en el deseo por hacer suyas las ofrendas que nos brinda la creación en y para el público.
Una forma de llegar al público fue romper un tabú de los setenta, el de la pareja. Paralelamente, estimulábamos a los espectadores, académicos y críticos, a explorar, debatir e implicarse con el “total live art”, todo ello estructurado claramente en ciclos y líneas que trataban de trazar vías para la ubicación de nuevas prácticas innovadoras y radicales con una profunda y perturbadora ruptura de los frágiles ochenta. En esa espacio-temporalidad como exploración de lo marginal (lo pobre, lo rico, lo antiguo, lo moderno, lo usado, lo nuevo…), aportábamos una tentativa de comprender y categorizar nuestro mundo interior.
Nos recorrimos muchos ambientes de discotecas e incluso pubs y bares musicales con efectos “blue box” buscando la máquina como artefacto físico de acción discursiva.
Todo esto estaba siempre aplicado a las estrategias repetitivas, como multiplicación, descomposición, fragmentación, atomización, dilación y marasmo, efectuando un trabajo sobre el significado de los signos y de sus contenidos de dislocación, como consecuencia inmediata. Ha sido alucinante. Ha habido diferentes partes. La unión era que parecían como plantas.
Si establecemos los mojones de una experimentación de la percepción, nos daremos cuenta que el performer se dirige al espectador con su cuerpo, que es el que nos habla desde dentro. También eran muy buenos los juegos de luces y lo poético. La música acompañaba.
Se trataba de plantear en otros términos el sistema de representación vinculado con la confrontación y ficción que supone el hecho de trabajar con el “total live art”.
No somos un mero almacén de hechos, sean o no simbólicos o metafóricos, somos la observación de la línea divisoria entre el consciente y el inconsciente animal e/o irracional, desmantelando aquello que nos resulta familiar y a la vez flagrante.
Somos como los irnos de un gesto de asombro de asco o incluso un grito. Somos Los Rinos.
Entonces… ¿Qué significa la creación de un posible?
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